Tiberíades es un lugar relevante en la vida de Jesús y sus discípulos, es un lugar de encuentro...
En este blog encontrarás textos, imágenes, presentaciones, encuentros y otros aportes para la catequesis, para que sigamos haciendo de nuestra tarea un encuentro vivo con Jesús.
"Palabras" es un aporte a la catequesis... Se trata de un conjunto de palabras (términos) que son abordados sencillamente y desde varios puntos de vista para, luego, ser confrontados con la Palabra de Dios.
Toda catequesis busca que, en el encuentro entre la vida y la fe pueda surgir una nueva vida, este es, que la fe se haga vida, acción, testimonio...
"Palabras" quiere mostrarnos la novedad de la enseñanza de Jesús que, siempre original y creativo, nos propone un punto de vista distinto.
"Palabras" es una invitación a la acción... las palabras pueden ser bellas, agradables para ser escuchadas, pueden causar la emoción (propia de la poesía), pero si no se las lleva a la vida, ¿de qué nos sirven? Años atrás nos enseñaba Pablo VI: "El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a
los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es
porque dan testimonio" (EN, 43).
"Echen la red y encontrarán" es un curso de ocho semanas destinado a catequistas que se inician en el ministerio de la catequesis. Una propuesta a distancia preparada para que cada alumno estudie según sus tiempos y posibilidades. En la presentación podrán apreciar el temario de este itinerario formativo.
El III Congreso Catequístico Nacional nos dejó una serie de certezas para seguir pensando y animando la catequesis. En esta presentación encontrarás esas certezas y un puñado de reflexiones acompañadas con textos de Evangelii Gaudium.
Taller sobre la Celebración de la Confirmación fuera de la Misa
Rito de Entrada
1.- Guía: lee la monición de entrada invitando a los fieles a participar de la celebración del sacramento.
2.- Coro: acompaña con un canto la procesión de entrada del Obispo, Párroco y Monaguillos.
3.- Obispo: saluda a los fieles y, a continuación, reza una oración donde clama la presencia del Espíritu Santo en todos los presentes.
Liturgia de la Palabra
4.- Guía: invita a los fieles a escuchar atentamente la Palabra de Dios.
5.- Lector: procede a leer la primera lectura.
6.- Salmista/Coro: recita o canta el Salmo correspondiente.
7.- Lector: de leerse una segunda lectura, en este caso del Nuevo Testamento.
8.- Guía: introduce a la lectura del Evangelio.
9.- Coro: canta el “Aleluya”.
10.- Obispo/Presbítero/Diácono: lectura del Evangelio.
11.- Guía: anuncia la presentación de los confirmandos.
Nota: acerca de la presentación, si se trata de un grupo pequeño, el guía o el catequista, puede llamar a cada confirmando por su nombre, invitándolo, según el ritual, a acercarse al prebisterio.
12.- Párroco/Catequista: presenta el grupo a confirmarse al Obispo.
13.- Obispo: procede a decir su homilía.
Esquemas de lecturas propuestos por el ritual
I
II
III
Primera lectura
Is 11, 1-4a
Reposará sobre él el Espíritu del Señor.
Joel 3, 1-5a
Derramaré mi Espíritu sobre todos los hombres.
Hech 1, 3-8
Recibirán la fuerza del Espíritu Santo y serán mis testigos. *
Salmo
Salmo 22, 1-6
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
Salmo 103
Envía tu Espíritu, Señor, y renueva toda la tierra.
Salmo 95
Anuncien entre los pueblos las maravillas de Dios.
Segunda lectura
Gál 5, 16-17.22-23a.24-25
Si vivimos animados por el Espíritu dejémonos conducir por él.
Rom 8, 14-17
El Espíritu se une a nuestro espíritu.
Ef 1, 3a.4a.13-19a
Han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido.
Evangelio
Jn 14, 15-17
El Espíritu de Verdad permanecerá con ustedes.
Jn 14, 23-26
El Espíritu Santo les enseñará todo.
Jn 18-21.26-27
El Espíritu de Verdad dará testimonio de mí. *
* Puede reemplazarse por Hech 2, 1-6.14.22b-23.32-33: Todos quedaron llenos del Espíritu Santo.
* Puede reemplazarse por Jn 16, 5-7.12-13a: El Espíritu Santo los introducirá en la verdad.
Otras lecturas propuestas por el ritual
Is 42, 1-3: He puesto mi espíritu sobre mi Servidor.
Is 61, 1-3a.6a 8b-9: El Señor me ha ungido y me envió a llevar la Buena Noticia.
Ez 36, 24-28: Pondré en ustedes un espíritu nuevo.
Joel 2, 23a.26-27; 3, 1-3a: Derramaré mi espíritu sobre todos los hombres.
Hech 8, 1.4.14-17: Impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.
Hech 10, 1.33-34a.37-44: El Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra.
Hech 19, 1b-6a: Pablo les impuso las manos y recibieron el Espíritu Santo.
Rom 5, 1-2.5-8: El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.
Rom 8, 26-27: El mismo Espíritu intercede con gemidos inefables.
1Cor 12, 4-13: El Espíritu distribuye sus dones.
Ef 4, 1-6: Un solo Cuerpo, un solo Espíritu, un solo Bautismo.
Salmo 21: Anunciaré tu nombre a mis hermanos.
Salmo 116: Serán mis testigos hasta los confines de la tierra.
Salmo 144: Bendeciré tu nombre eternamente, Señor.
Mt 5, 1-12a: Las Bienaventuranzas.
Mt 16, 24-27: El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo.
Mt 25, 14-30: Entra a participar del gozo de tu Señor.
Mc 1, 9-11: Vio que el Espíritu Santo descendía sobre él.
Lc 4, 16-22a: El Espíritu del Señor está sobre mí.
Jn 7, 37b-39a: De su seno brotarán manantiales de agua viva.
Liturgia del Sacramento
14.- Guía: introduce a los participantes en cada una de las acciones que se mencionan a continuación.
15.- Obispo: siguiendo una de las tres opciones que propone el ritual, exhorta a los confirmandos a renovar las promesas bautismales.
Primera fórmula
Segunda fórmula
Tercera fórmula
Renuncia al maligno y sus obras.
Expresión de la fe trinitaria en cuatro preguntas.
Renuncia al mal en tres preguntas.
Expresión de la fe en tres preguntas.
Diálogo sobre el Espíritu Santo y su misión.
Disposición a ser testigos en preguntas.
Renuncia al mal y expresión de la fe de la Iglesia en tres preguntas.
16.- Obispo: ora por los confirmandos imponiéndoles las manos.
17.- Obispo: unge con el Santo Crisma a cada confirmando.
18.- Coro: acompaña la crismación con cantos apropiados.
19.- Guía: lee la Oración de los fieles.
El ritual propone dos opciones. En ambos casos, el orden de las peticiones es el siguiente:
Por los cristianos que han sido confirmados.
Por sus padres y padrinos.
Por la Iglesia.
Por todo el mundo.
La segunda opción agrega una oración por la comunidad parroquial.
Oraciones para acompañar el rezo de las intenciones:
“Ven Espíritu Santo, renueva nuestros corazones”.
“Ven Espíritu Santo, asístenos con tus dones”.
“Ven Espíritu Santo y habita nuestro interior”.
“Ven a darnos tu luz”.
Rito de Conclusión
20.- Obispo: exhorta a los fieles a rezar el Padre Nuestro.
21.- Obispo: bendice a los presentes.
22.- Coro: entona un canto final.
Canciones para acompañar la Celebración y la Catequesis con Padres y Padrinos
Estas son algunas canciones que pueden servir para preparar la celebración. No todas ellas son aptas para niños, pero son incluidas pues pueden acompañar el trabajo catequístico con los padres y padrinos.
Hoy tu Espíritu, Señor (Reigada – Gallego)
Porque su Espíritu nos une
Si el Espíritu de Dios se mueve en mí
Soplo de Dios viviente (Catena – Popular noruego)
El Espíritu del Señor
Fuego suave (Ziza Fernadez)
Letanías al Espíritu Santo (Misioneras Diocesanas)
Ven Espíritu Santo (Néstor Gallego)
Envíanos Padre (Menapace – Maddío)
El Espíritu y los sacramentos (Leiva)
Espíritu Santo, ven (Eduardo Meana)
Sopla sobre mí (Daniel Poli)
Maranatha (Ariel Glaser)
Ven Espíritu Santo Creador (Cristóbal Fones)
Páginas para buscar música
Grupo Pueblo de Dios: www.grupopueblodedios.org
Daniel Poli (aquí se puede bajar música en forma gratuita): www.musicayarte.com.ar
La Pedagogía de Dios es el lenguaje de la Catequesis
“Dios habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor” (DV, 2). Este misterio que conocemos con el nombre de revelación es, sin más, el misterio de la autocomunicación de Dios: él quiso darse a conocer al hombre para brindarle todo su amor.
La revelación es un acto de comunicación; la pedagogía es el estilo por el cual Dios ha querido tomar contacto con el hombre y acompañarlo a su encuentro.
Para la catequesis, la pedagogía de Dios es la referencia que permitirá dar lugar a una pedagogía de la fe. Para ello cuenta con un modelo, que es Jesucristo, palabra de Dios. Jesús es el pedagogo de Dios que educa al estilo del Creador.
Una de las claves que nos permiten comprender la pedagogía de Jesús es la encarnación. Jesús se hizo “uno de tantos”. Así, al asumir la condición humana ha podido asumir la cultura de sus contemporáneos y, desde allí, anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios.
¿Dónde surge esa enseñanza que deja admirados a los hombres y mujeres de su tiempo? Sin dudar, Jesús responde: “Les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre (Jn 15, 15). Pero, en su expresión, dirigida al hombre concreto, habitante de Palestina en el siglo I, esta enseñanza ha sido pensada, elaborada y reflexionada en el contacto cotidiano de Jesús con su gente. Podemos imaginar al hijo del carpintero en atenta actitud de escucha compartiendo “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren” (GS, 1).
Imaginemos algunas situaciones vividas por Jesús que le permitieron, en oración y discernimiento, pensar la Buena Nueva desde la realidad circundante:
Con Luis aprende cómo el sembrador esparce la semilla no sólo dentro del surco… (Parábola del sembrador – Mt 13, 3-8).
De Lidia, cómo una mujer ordena su casa y encuentra la moneda que se le ha perdido… (Parábola de la moneda perdida – Lc 15, 8-10).
De Josefa aprecia la religiosidad popular: “Con sólo tocar su manto quedaré sanada”. (La curación de la Hemorroísa – Mc 5, 25-34).
En Josué, mercader de perlas, descubre la belleza oculta en el mar (Parábola de la perla – Mt 13, 44-46).
Simón le ha contado cómo desperdició su herencia en un momento de debilidad… (Parábola del hijo pródigo – Lc 15, 11-32).
De Betsabé conoce el dolor de una mujer arrepentida… (Encuentro con la mujer sorprendida en adulterio – Jn 8, 1-11).
Lucio le comparte la importancia de la obediencia para ser un buen centurión… (La fe del centurión romano – Lc 7, 1-10).
David estuvo en la cárcel por no poder pagar sus deudas… (Parábola del perdón – Mt 18, 21-35).
Abigail construyó su casa sobre roca… (La casa sobre la roca – Mt 7, 24-27).
Itamar, viuda generosa, ejemplo de solidaridad… (La ofrenda de la viuda -
Eliseo, pastor de ovejas. Comparte con Jesús su pasión por el rebaño… (Parábola de la oveja perdida – Lc 15, 3-7).
Al apreciar el estilo pedagógico de Jesús, las formas de comunicación y el lenguaje utilizado por el Maestro, resultan de significativa importancia.
¿Cómo se comunica Jesús? Sin duda utiliza diversos modos de comunicación. Con sus predicaciones, parábolas y otras enseñanzas (comunicación verbal), pero, fundamentalmente, con su vida. A propósito de esto, decía Juan Pablo II en Catechesi Tradendae: “...la majestad de Cristo que enseña, la coherencia y la fuerza persuasiva únicas de su enseñanza, no se explican sino porque sus palabras, sus parábolas y razonamientos no pueden separarse nunca de su vida y de su mismo ser. En este sentido, la vida entera de Cristo fue una continua enseñanza: su silencio, sus milagros, sus gestos, su oración, su amor al hombre, su predilección por los pequeños y los pobres, la aceptación del sacrificio total en la cruz por la salvación del mundo, su resurrección son la actuación de su palabra y el cumplimiento de la revelación” (CT, 9).
¿Qué lenguajes utiliza? Utiliza múltiples lenguajes para comunicarse con sus compatriotas. En ocasiones, al hacer referencia a la Escritura manifiesta su claro conocimiento del texto, esto es, posee un profundo lenguaje bíblico. Pero también utiliza numerosas imágenes (los pájaros del cielo, los zorros y sus cuevas, una moneda perdida, etc.) que denotan un lenguaje visual.
En sus parábolas desarrolla el lenguaje simbólico al proponer comparaciones para adentrarse en el misterio del Reino de los cielos. Pero, además, usa su cuerpo para comunicarse (lenguaje corporal): impone las manos, bendice, toca ojos y oídos al curar, como respuesta escribe en la tierra, a Tomás le permite tocar sus llagas...)
Pero el lenguaje que Jesús habla con mayor asiduidad es el existencial. Aquel que le permite comprender las situaciones por las que atraviesan sus contemporáneos: situaciones de dolor, sufrimiento, desesperanza, desconsuelo; y tender su mano para contener, animar y fortalecer desde el amor. Jesús habla el lenguaje de la vida, por eso es entendible y, por ello, creíble. Es un lenguaje actual y, también, vital: está enraizado en la vida.
La pedagogía de Jesús ha inspirado a infinidad de educadores a lo largo del tiempo. En las teorías pedagógicas contemporáneas, podemos encontrar cómo resuena su estilo pedagógico. Por ejemplo:
Propone razonamientos al hacer pensar a sus interlocutores, insiste en metáforas visuales o surgidas de una profunda contemplación de la naturaleza, pero, fundamentalmente propone la educación emocional: intra e interpersonal (Teoría de la Inteligencias múltiples aplicada a la educación).
Propone el pensamiento crítico y la dialogicidad, promueve la liberación al hacer conciente a los hombres de su dignidad de hijos. Rechaza los fundamentalismos de los maestros de su tiempo(Pedagogía liberadora).
Toma, como punto de partida, el interés de sus interlocutores; se apoya en sus saberes previos; contesta con preguntas, proponiendo pensar en lugar de dar la respuesta (Aprendizaje significativo).
La pedagogía de Jesús inspira la pedagogía de la fe de tal modo que la catequesis, al encarnarse en estos tiempos nuevos, ha de mirar con atención “las situaciones históricas y las aspiraciones humanas” (Medellín).
Al encarnarse, asume la cultura de sus contemporáneos y presenta, desde ella, la Buena Noticia del Reino. La inculturación posibilita que el Evangelio penetre en la cultura, transformándola: así, la fe puede ser plenamente acogida y vivida.
La catequesis es comunicación y el catequista, un comunicador. Utiliza diversos modelos de comunicación según las necesidades y características de sus interlocutores.
Para comunicar la fe, utiliza lenguajes propios, como el bíblico, el litúrgico y el doctrinal. Estos lenguajes exigen de los catequizandos la suficiente aproximación para que los mismos resulten significativos. Por tal motivo, el catequista ha de asumir nuevos lenguajes para tiempos nuevos:
Audiovisual: por su lugar en la cultura actual, resulta indispensable, ya que afecta todas las facultades de la persona.
Simbólico: lenguaje profundo que permite ahondar en los misterios de la vida. “Todo lo real no es sino una señal. ¿Señal de qué? De otra realidad, realidad fundante de todas las cosas, de Dios” (Leonardo Boff).
Corporal: es el lenguaje del rostro, de la postura, del movimiento.
Existencial: es el lenguaje de la vida, el que expresa los interrogantes más profundos del ser humano.
Es preciso que la catequesis asuma el lenguaje de Jesús y sea para el hombre contemporáneo: creíble (que muestre el camino hacia Dios desde la propia vida), actual (no anclado en el pasado, sino profundamente enraizado en el presente), inteligible (comprensible para hombres y mujeres, jóvenes y niños) y vital (desde y con la vida).
La catequesis ha de nutrirse del aporte invalorable de las Ciencias de la Educación para encontrar nuevos aportes que permitan entrar en diálogo fecundo con el hombre del sigo XXI.
El método utilizado en la catequesis, buscando ser fiel a la pedagogía de Jesús, ha de partir de la vida para que, en la confrontación con la palabra, pueda abrirse a una nueva realidad, para la persona y la sociedad. La Buena Noticia de Jesús es un llamado a la conversión, a aceptar la cercanía del Reino: un proceso liberador en marcha que sana los corazones e impulsa a luchar contra todo tipo de opresiones.
La catequesis ha de acompañar esta marcha, posibilitando el compromiso liberador:
En lo personal: "Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".Jn 8, 11
En lo comunitario: “Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común”. Hech 2, 44
En lo social: "Denles de comer ustedes mismos". Mc 6, 37
¿De qué modo hablar al hombre contemporáneo y mostrarle el camino de la liberación? Haciendo presente la Pedagogía de Dios: una pedagogía del amor que parte de la realidad del hombre y que, desde un lenguaje profundamente existencial, lo conduce a la plenitud, invitándolo a ser artífice del Reino de Paz y Justicia. Este es el lenguaje nuevo para una catequesis nueva.
En la presentación que sigue, se podrá apreciar las líneas generales de este aporte.
La Pedagogía de Dios es el lenguaje de la Catequesis
“Dios habla a los hombres como amigos, movido por su
gran amor” (DV, 2). Este misterio que conocemos con el nombre de revelación es,
sin más, el misterio de la autocomunicación de Dios: él quiso darse a conocer
al hombre para brindarle todo su amor.
La revelación es un acto de comunicación; la pedagogía
es el estilo por el cual Dios ha querido tomar contacto con el hombre y
acompañarlo a su encuentro.
Para la catequesis, la pedagogía de Dios es la
referencia que permitirá dar lugar a una pedagogía de la fe. Para ello cuenta
con un modelo, que es Jesucristo, palabra de Dios. Jesús es el pedagogo de Dios
que educa al estilo del Creador.
Una de las claves que nos permiten comprender la
pedagogía de Jesús es la encarnación. Jesús se hizo “uno de tantos”. Así, al
asumir la condición humana ha podido asumir la cultura de sus contemporáneos y,
desde allí, anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios.
¿Dónde surge esa enseñanza que deja admirados a los
hombres y mujeres de su tiempo? Sin dudar, Jesús responde: “Les he dado a
conocer todo lo que oí de mi Padre (Jn 15, 15). Pero, en su expresión, dirigida
al hombre concreto, habitante de Palestina en el siglo I, esta enseñanza ha
sido pensada, elaborada y reflexionada en el contacto cotidiano de Jesús con su
gente. Podemos imaginar al hijo del carpintero en atenta actitud de escucha
compartiendo “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los
hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren” (GS,
1).
Imaginemos algunas situaciones vividas por Jesús que
le permitieron, en oración y discernimiento, pensar la Buena Nueva desde la
realidad circundante:
Con Luis aprende cómo el sembrador esparce la
semilla no sólo dentro del surco… (Parábola del sembrador – Mt 13, 3-8).
De Lidia, cómo una mujer ordena su casa y encuentra
la moneda que se le ha perdido… (Parábola de la moneda perdida – Lc 15, 8-10).
De Josefa aprecia la religiosidad popular: “Con
sólo tocar su manto quedaré sanada”. (La curación de la Hemorroísa – Mc 5,
25-34).
En Josué, mercader de perlas, descubre la belleza
oculta en el mar (Parábola de la perla – Mt 13, 44-46).
Simón le ha contado cómo desperdició su herencia en
un momento de debilidad… (Parábola del hijo pródigo – Lc 15, 11-32).
De Betsabé conoce el dolor de una mujer
arrepentida… (Encuentro con la mujer sorprendida en adulterio – Jn 8, 1-11).
Lucio le comparte la importancia de la obediencia
para ser un buen centurión… (La fe del centurión romano – Lc 7, 1-10).
David estuvo en la cárcel por no poder pagar sus
deudas… (Parábola del perdón – Mt 18, 21-35).
Abigail construyó su casa sobre roca… (La casa
sobre la roca – Mt 7, 24-27).
Itamar, viuda generosa, ejemplo de solidaridad… (La
ofrenda de la viuda -
Eliseo, pastor de ovejas. Comparte con Jesús su
pasión por el rebaño… (Parábola de la oveja perdida – Lc 15, 3-7).
Al apreciar el estilo pedagógico de Jesús, las formas
de comunicación y el lenguaje utilizado por el Maestro, resultan de
significativa importancia.
¿Cómo se comunica Jesús? Sin duda utiliza diversos
modos de comunicación. Con sus predicaciones, parábolas y otras enseñanzas
(comunicación verbal), pero, fundamentalmente, con su vida. A propósito de esto,
decía Juan Pablo II en Catechesi Tradendae: “...la majestad de Cristo que enseña, la
coherencia y la fuerza persuasiva únicas de su enseñanza, no se explican sino
porque sus palabras, sus parábolas y razonamientos no pueden separarse nunca de
su vida y de su mismo ser. En este sentido, la vida entera de Cristo fue una
continua enseñanza: su silencio, sus milagros, sus gestos, su oración, su amor
al hombre, su predilección por los pequeños y los pobres, la aceptación del sacrificio
total en la cruz por la salvación del mundo, su resurrección son la actuación
de su palabra y el cumplimiento de la revelación” (CT, 9).
¿Qué lenguajes utiliza?
Utiliza múltiples lenguajes para comunicarse con sus compatriotas. En
ocasiones, al hacer referencia a la Escritura manifiesta su claro conocimiento
del texto, esto es, posee un profundo lenguaje bíblico. Pero también utiliza
numerosas imágenes (los pájaros del cielo, los zorros y sus cuevas, una moneda
perdida, etc.) que denotan un lenguaje visual.
En sus parábolas desarrolla
el lenguaje simbólico al proponer comparaciones para adentrarse en el misterio
del Reino de los cielos. Pero, además, usa su cuerpo para comunicarse (lenguaje
corporal): impone las manos, bendice, toca ojos y oídos al curar, como
respuesta escribe en la tierra, a Tomás le permite tocar sus llagas...)
Pero el lenguaje que Jesús
habla con mayor asiduidad es el existencial. Aquel que le permite comprender
las situaciones por las que atraviesan sus contemporáneos: situaciones de
dolor, sufrimiento, desesperanza, desconsuelo; y tender su mano para contener,
animar y fortalecer desde el amor. Jesús habla el lenguaje de la vida, por eso
es entendible y, por ello, creíble. Es un lenguaje actual y, también, vital:
está enraizado en la vida.
La pedagogía de Jesús ha
inspirado a infinidad de educadores a lo largo del tiempo. En las teorías
pedagógicas contemporáneas, podemos encontrar cómo resuena su estilo
pedagógico. Por ejemplo:
Propone razonamientos al hacer
pensar a sus interlocutores, insiste en metáforas visuales o surgidas de una
profunda contemplación de la naturaleza, pero, fundamentalmente propone la
educación emocional: intra e interpersonal (Teoría de la Inteligencias múltiples aplicada a la
educación).
Propone el pensamiento crítico y la dialogicidad, promueve la liberación al
hacer conciente a los hombres de su dignidad de hijos. Rechaza los
fundamentalismos de los maestros de su tiempo(Pedagogía liberadora).
Toma, como punto de partida, el interés de sus interlocutores; se apoya en
sus saberes previos; contesta con preguntas, proponiendo pensar en lugar de dar
la respuesta (Aprendizaje
significativo).
La pedagogía de
Jesús inspira la pedagogía de la fe de tal modo que la catequesis, al
encarnarse en estos tiempos nuevos, ha de mirar con atención “las situaciones
históricas y las aspiraciones humanas” (Medellín).
Al encarnarse, asume la cultura de sus contemporáneos y presenta, desde ella, la Buena
Noticia del Reino. La inculturación posibilita que el Evangelio penetre
en la cultura, transformándola: así, la fe puede ser plenamente acogida
y vivida.
La catequesis es comunicación y el catequista, un comunicador. Utiliza
diversos modelos de comunicación según las necesidades y características de sus
interlocutores.
Para comunicar la fe, utiliza lenguajes propios, como el bíblico, el
litúrgico y el doctrinal. Estos lenguajes exigen de los catequizandos la
suficiente aproximación para que los mismos resulten significativos. Por tal
motivo, el catequista ha de asumir nuevos lenguajes para tiempos nuevos:
Audiovisual: por su lugar en la cultura actual, resulta
indispensable, ya que afecta todas las facultades de la persona.
Simbólico: lenguaje profundo que permite ahondar en los
misterios de la vida. “Todo lo real no es sino una señal. ¿Señal de qué? De
otra realidad, realidad fundante de todas las cosas, de Dios” (Leonardo Boff).
Corporal: es el lenguaje del rostro, de la postura, del
movimiento.
Existencial: es el lenguaje de la vida, el que expresa los
interrogantes más profundos del ser humano.
Es preciso que la catequesis asuma el lenguaje de Jesús y sea para el
hombre contemporáneo: creíble (que muestre el camino hacia Dios desde la propia
vida), actual (no anclado en el pasado, sino profundamente enraizado en el
presente), inteligible (comprensible para hombres y mujeres, jóvenes y niños) y
vital (desde y con la vida).
La catequesis ha de nutrirse del aporte invalorable de las Ciencias de la
Educación para encontrar nuevos aportes que permitan entrar en diálogo fecundo
con el hombre del sigo XXI.
El método utilizado en la catequesis, buscando ser fiel a la pedagogía de
Jesús, ha de partir de la vida para que, en la confrontación con la palabra,
pueda abrirse a una nueva realidad, para la persona y la sociedad. La Buena
Noticia de Jesús es un llamado a la conversión, a aceptar la cercanía del
Reino: un proceso liberador en marcha que sana los corazones e impulsa a luchar
contra todo tipo de opresiones.
La catequesis ha de acompañar esta marcha, posibilitando el compromiso
liberador:
En
lo personal: "Yo tampoco te
condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante".Jn 8, 11
En
lo comunitario: “Todos los creyentes
se mantenían unidos y ponían lo suyo en común”. Hech 2, 44
En
lo social: "Denles de comer ustedes
mismos". Mc 6, 37
¿De qué modo hablar al hombre contemporáneo y mostrarle el camino de la
liberación? Haciendo presente la Pedagogía de Dios: una pedagogía del amor que
parte de la realidad del hombre y que, desde un lenguaje profundamente
existencial, lo conduce a la plenitud, invitándolo a ser artífice del Reino de
Paz y Justicia. Este es el lenguaje nuevo para una catequesis nueva.
En la presentación que sigue, se podrá apreciar las líneas generales de este aporte.
Toda catequesis es un acto comunicativo. Una comunicación que se despliega en diversas dimensiones y que exige una lenguaje adecuado y renovado para que el hombre contemporáneo pueda encontrarse con Jesús, comunicador del Padre.
Compartimos algunas reflexiones para acompañar la catequesis de iniciación
en lo referente a la acción de Espíritu Santo y la Confirmación de niños.
¿Se puede comprender al Espíritu Santo? ¿Se lo puede abordar
intelectualmente? Al Espíritu se lo recibe, se le cree, se lo experimenta... en
la oración, en el testimonio cristiano, en la gracia que se derrama y alienta
la marcha de todo cristiano.
En la catequesis de niños convendrá, más que dar una explicación sobre
quién es el Espíritu Santo, buscar experimentarlo a partir de lo que el mismo
Espíritu inspira en nosotros.
Si escuchamos con atención esta canción de Luis Enrique Ascoy, veremos cómo
actúa el Espíritu en los bautizados.
Sigue aquí (Ascoy)
¿Quién va
junto a los pobres en su travesía?, dímelo.
¿Quién los
hace juntarse y defender la vida?, dímelo.
Tanta gente
buena vence a la miseria sin caer en la violencia:
eso me
recuerda a los Hechos 2, 42.
¿Quién
inspiró a Romero aquellas homilías?, dímelo.
¿Y a la Madre
Teresa dime quién la anima?, dímelo.
Tanta gente
buena haciendo cosas bellas, no, eso no es coincidencia;
eso más bien
prueba que el Espíritu de Dios sigue aquí.
Aleluya,
aleluya, aleluya
el
Espíritu de Dios sigue aquí (2 x)
Aleluya,
aleluya, que se entere el mundo
que el
Espíritu de Dios sigue aquí.
¿Quién les da
a nuestros chicos tantas energías?, dímelo.
¿De dónde
sale tanto loco catequista?, dímelo.
Tanta gente
buena dando tiempo extra sin que pidan recompensa:
eso se
asemeja a los Hechos 4, 32.
¿Quién puso
igual mensaje a tantas melodías?, dímelo;
si incluso
los autores ni se conocían, dímelo.
Tanta gente
buena afina notas bellas animando en nuestra Iglesia;
pa' que
Arjona sepa el Espíritu de Dios sigue aquí.
Aleluya,
aleluya...
A pesar de
las pugnas, de los signos de contradicción,
de los muchos
errores, por los que hemos pedido perdón,
no me quedan
más dudas, tú sigues con nosotros Señor,
porque sólo
así se explica tanta gente linda,
tanta lucha,
tanto amor.
¿Quién envía a
Juan Pablo II a todas sus visitas?, dímelo.
¿Quién está
hablando hoy a través de María?, dímelo.
Tanta gente
buena haciendo cosas bellas, no, eso no es coincidencia;
eso más bien
prueba que el Espíritu de Dios sigue aquí.
Aleluya,
aleluya...
Podemos enumerar las acciones en las que descubrimos al Espíritu de Dios.
¿Qué hace en
nosotros?
¿Cómo obra?
¿Hacia dónde
nos conduce?
Jesucristo mismo habla de él como ayuda,
consolador, maestro y espíritu de la verdad (YOUCAT, 115).
De la misma manera que obra
en nosotros, acompañó a Jesús en su caminar en la tierra y, después de su
resurrección, anima el caminar de la Iglesia hasta nuestro días.
Mt 3, 13-17 –
El Espíritu Santo presente en el Bautismo de Jesús.
Mt 28, 16-20
– En la misión universal de los apóstoles.
Lc 1, 26-38 –
En la concepción de Jesús.
Lc 4, 16-20 –
Confiere a Jesús su misión.
Lc 10, 21-24
– Conduce e inspira a Jesús.
Jn 14, 15-18
– Junto a nosotros.
Jn 14, 26 –
Nos recuerda lo que nos enseñó Jesús.
Jn 20, 19-23
– Los apóstoles reciben el Espíritu Santo.
Hech 1, 1-8 –
La promesa del Espíritu Santo.
Hech 2, 1-11
– La venida del Espíritu.
Hech 8, 14-17
– Los apóstoles comunican el Espíritu mediante la imposición de las manos.
Is 11, 1-2 –
Los dones del Espíritu.
Gál 5, 21-22
– Los frutos del Espíritu.
1Cor 12, 4-11
– Distribuye sus dones y carismas en la comunidad.
El Espíritu Santo nos colma con sus dones
“Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu”
(1Cor 12, 4)
Reparte sus dones... esto es, anima y fortalece a cada cristiano para vivir
la vida cristiana y su vocación específica.
El Espíritu Santo suscita carismas al servicio de la comunidad, es decir, distintas
formas de servicio en el Pueblo de Dios. Los niños podrán distinguir las
diversas formas de servicio dentro de la comunidad: quienes se dedican a la
misión, a la visita a los enfermos, los que sirven en el ámbito de la liturgia
(guías, cantores, sacristanes), los ministros de la comunión y, por supuesto,
los catequistas. El encuentro entre los miembros de la comunidad (agentes de
pastoral) y los niños, podrá ser una buena oportunidad de acercarse a la acción
del Espíritu.
El Espíritu
Santo construye la Iglesia y la impulsa. Le recuerda su Misión. Llama a hombres
a su servicio y les concede las gracias necesarias. (YOUCAT, 119)
Envíanos,
Padre
Envíanos Padre tu Espíritu Santo,
que nos prometiera tu Hijo, el Señor.
Que venga a tu Iglesia, con sus siete dones
y nos de el coraje de vivir tu amor.
Que nos de su Ciencia, su Sabiduría,
el Entendimiento y el don de Oración.
Nos traiga el Consejo, la Piedad de hijos,
nos de Fortaleza y el Temor de Dios.
Sus lenguas de fuego, repártelas, Padre,
y danos a todos la paz y el amor.
Tu Espíritu Santo nos llene de gozo
y sea en nosotros Palabra de Dios.
El
Espíritu Santo y la Confirmación
En el Sacramento
de la Confirmación, el Espíritu derrama sus dones para hacernos testigos del
amor de Dios.
En el Bautismo,
ya se ha recibido el Espíritu, que nos hace Hijos del mismo Padre. En la
Confirmación, lo recibimos de un modo nuevo: nos impulsa a asumir un compromiso
mayor con Dios y la Iglesia.
La Confirmación
no es una ratificación del Bautismo. Es un paso más en la Iniciación Cristiana
en donde Dios nos regala, de un modo más pleno, el don del Espíritu Santo. La
palabra Confirmación viene del latín confirmatio y significa fortalecimiento,
consolidación.
“Cuando un entrenador manda salir al campo a un futbolista, le pone la mano
en el hombro y le da sus últimas instrucciones. Así se puede entender también la
Confirmación. Entramos en el campo de la vida. Se nos imponen las manos. Por el
Espíritu Santo sabemos lo que debemos hacer. Nos ha motivado profundamente. Su
envío resuena en nuestros oídos. Sentimos su ayuda. No queremos decepcionar la confianza
que ha puesto en nosotros y vamos a ganar el partido para él. Sólo tenemos que
querer y escucharle” (YOUCAT 203).
“Igualmente, el
mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como
es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables”. Rom
8, 26
Hemos compartido
algunas puertas de acceso al Espíritu Santo: en la vida de Jesús, observando lo
que realiza en la Iglesia, en la distribución de sus dones... Pero hay una
puerta privilegiada: en la contemplación y, de allí, en la oración. Esto es: más
que acercarnos comprensivamente al Espíritu Santo, dejarnos visitar por Él,
como presencia amorosa y vivificante.
¿Cómo lograr
esto en la catequesis? Buscando generar actividades donde se de lugar a la
contemplación, reflexionando sobre los signos del Espíritu que menciona la
Escritura.